IMEFY refuerza su presencia internacional al aportar tecnología eléctrica a uno de los proyectos de infraestructura más relevantes del Ártico: el nuevo aeropuerto de Qaqortoq en Groenlandia.

En este contexto, la compañía ha suministrado tres transformadores de aceite de 630 kVA, que ya se encuentran instalados en el nuevo aeropuerto de Qaqortoq (Julianehåb), situado en el sur de Groenlandia.

El aeropuerto, actualmente en fase de construcción, ha sido concebido para mejorar la conectividad aérea en el sur de Groenlandia. Además, su puesta en funcionamiento está prevista para el 16 de abril de 2026, una fecha clave dentro del plan de modernización de la red aeroportuaria del territorio.

Transformador de aceite de Imefy que ha suministrado al aeropuerto de Groenlandia

En este tipo de infraestructuras críticas, el equipamiento eléctrico desempeña un papel esencial. Por ello, garantizar un suministro energético fiable resulta determinante para asegurar operaciones seguras y continuas.

Esto es un punto importante para un entorno marcado por condiciones climáticas extremas y elevados requisitos técnicos como el de Groenlandia.

Los transformadores de aceite de 630 kVA suministrados por IMEFY aportan una solución robusta y eficiente para la distribución eléctrica de la infraestructura aeroportuaria.

Estas unidades están diseñadas para ofrecer estabilidad, continuidad de servicio y alta fiabilidad, factores clave en instalaciones donde no se admiten interrupciones.

IMEFY se consolida en proyectos internacionales

La empresa toledana afianza su experiencia en el desarrollo y suministro de soluciones eléctricas para proyectos internacionales de alta exigencia. De este modo, la compañía refuerza su posicionamiento en infraestructuras estratégicas vinculadas al transporte y la energía.

La entrada en servicio del aeropuerto de Qaqortoq supondrá un avance relevante para la accesibilidad del sur de Groenlandia.

Asimismo, la nueva infraestructura sustituirá al helipuerto actual y a parte de las operaciones del aeropuerto de Narsarsuaq.

Como resultado, impulsará la conectividad aérea, el turismo y el desarrollo económico de una región del Ártico que despierta un creciente interés a nivel internacional.